Hola, soy Margarita Guirao, escritora, además de redactora de contenidos y diseñadora gráfica.

Llevo casi toda la vida escribiendo cuentos, relatos y novela.

Y últimamente, debido a mis estudios de Historia del Arte, también estoy experimentando con el ensayo de filosofía del arte.

En literatura me interesan especialmente los géneros de ciencia ficción, la novela negra y la novela histórica.

Novela

Me interesa la novela negra y la psicológica, la ciencia-ficción, sobre todo el cyberpunk y las distopías. Tengo apuntadas en mi libreta un buen puñado de uto-distopías. En mis relatos de este tipo nadie se percata de la situación real en la que vive, asumiendo la cárcel autoconstruida de forma inconsciente. Pero tampoco es una realidad demasiado terrible.

Y es que el aspecto de distopía no tiene porqué hallarse en un oscuro mundo. ¿Y si la auténtica distopía del futuro se halla en la luminosidad, en la limpieza, en un blanco mundo, o en un sistema bellamente colorido, adornado y bien organizado, acotado por una densa malla de ignorancia y autoengaño?

Es un poco lo que pienso sobre nuestro mundo actual, en cierto modo.

Y por supuesto me interesa la novela histórica. Mis estudios de Historia del Arte me llevan irremediablemente a ello. A menudo me he despistado de estudiar una asignatura dejando correr la imaginación en una historia sumergida en ciudades antiguas y ambientes del pasado…

Proyectos en curso…

Novela género negro-psicológico

Una historia psicológica, oscura...

Juan es un chico retraído, nervioso. El incesante maltrato de su padre le llevará a una espiral arrolladora de oscuro autoconocimiento. Será capaz de matar, será capaz de levantarse de su aplastado ego… Pero él no desea hacerlo, es dominado por una extraña fuerza externa que le obliga a actuar así. ¿Cómo controlarlo? ¿Es real todo lo que le ocurre? ¿Sería capaz de matar a quienes ama?

Distopía y novela de ciencia ficción

Una distopía en una perfecta ciudad carcelaria

La Ciudad es el refugio para una sociedad que anda cerca de un siglo metida en una guerra europea. Pero la vida en esa ciudad es agradable: todos trabajan en casa, en “mansiones profesionales”, los vehículos de las calles sólo transportan las compras realizadas a distancia desde los hogares, los bellos edificios blancos se agrupan por barrios según profesión. Nadie se relaciona con nadie que no sea de su ámbito profesional, las familias educan a los niños en su gremio, los pasos sólo se agitan en los interiores… Y las bombas retumban en el horizonte.

Cuentos y relatos cortos

No había nadie en la calle, el único ruido era el leve golpeteo de los cubiertos procedente de las casas. Él comenzó a andar en alguna dirección. Se metió las manos en los bolsillos y se tapó un poco el rostro con las solapas de la chaqueta, “como hacen en las películas esas antiguas que le gustan a Pepa”, pensó. No quería parecer un novato en esto.

A lo lejos vio a uno de esos publi-guardias de los que tanto había oído hablar en la tele. Y aquel hombre se iba acercando poco a poco, e iba formándose en su faz un gesto amable (…)

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Hacía un calor aquella noche de sábado que pesaba, que abotargaba los sentidos, que parecía aplastar sus sueños, pues se sentía hundida en el abismo de una cotidianidad no elegida.

Y soñaba, se atrevía a soñar. Habían vagado por la ciudad un buen rato. Y había mucha gente en ella, la urbe se apestillaba de viandantes por doquier. Parecía que todo el mundo andaba como ella, sin saber qué demonios hacer con sus vidas, deambulando sin rumbo por calles peatonales entre heladerías, tiendas y publicidad imperativa muerta y encorsetada (…)

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Había estacionado junto a un bar de carretera. Tenía éste un aire antiguo y lúgubre.

Sentía una sensación extraña en el cuerpo, pero no sabía definirla. Lo mejor era tomar un café y estirar un poco las piernas. Todavía le quedaban unas cuatro horas al volante.

Un par de tipos en la barra, un hombre mayor, de voluminosa barriga, en una de las mesas y, en otra al fondo, una extraña pareja. Daniel se sentó en la mesa más próxima a la puerta de salida.

Aquellos bares de carretera. Gente peculiar (…)

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Historia del arte y estética

Con 19 años comencé la carrera de Historia del Arte. Pretendía con ella, por encima de todo, SABER. Busqué unos estudios que, de entrada y a edad tan juvenil, me diesen todo el conocimiento humanístico posible. Sentía que, para escribir mis historias, me faltaban conocimientos, pero no tanto de escritura (que sabía aprendería leyendo y escribiendo más y más) sino del mundo en general.

Poco después aparqué la carrera para estudiar Diseño Gráfico, pero en los últimos años he vuelto a este fascinante grado en la Uned.

Un proyecto comenzado durante la carrera...

Un ensayo sobre música electrónica

Sobre la autonomía artística en la música electrónica de baile

¿Cómo surge la autonomía artística en la música electrónica de baile y en torno a su cultura? ¿Es posible que se esté tratando de aniquilar aquella autonomía artística tan propia de esta cultura en los últimos años? ¿Ha muerto la autonomía del arte en la música electrónica de baile?

Reactualizo un trabajo de la carrera de Historia del Arte.

Blog

A todo escritor, o aspirante a escritor, sea profesional o amateur, o novato en el arte de la escritura, le ha ocurrido ese temido momento en el que no se le ocurre ninguna idea, ningún tema para escribir, y no logra conectar con las deseadas musas que le otorguen la preciada imaginación para escribir relatos (…)

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Me gusta volar la mirada, hacer que salte de un lado a otro. Me gusta observar, desmenuzar los colores de cada cosa y montar el puzzle nuevamente a mi antojo.

Me gusta cerrar los ojos, dejar correr las ideas y que éstas se escriban a sí mismas (…)

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Hube de soñar con el futuro.

En algún absurdo segundo de la existencia. Seguramente lo sabía, seguramente lo sabíamos todos.

Dicen que los planetas se han alineado.

O dicen que si es que el número capicúa de este año (…)

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